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Margarita Tarragona, psicóloga, sobre las relaciones: «Las parejas más contentas y que más duran son las que tienen de cada interacción negativa cinco positivas»

Las relaciones de pareja no dependen de la ausencia de conflictos, sino de cómo se equilibran los momentos difíciles con los positivos. Discutir, discrepar o atravesar desacuerdos forma parte de cualquier vínculo sano.

Redacción HyperNews

· 3 min de lectura · 0 lecturas · Fuente: THE OBJECTIVE ↗

Margarita Tarragona, psicóloga, sobre las relaciones: «Las parejas más contentas y que más duran son las que tienen de cada interacción negativa cinco positivas»
Foto: THE OBJECTIVE

Las relaciones de pareja no dependen de la ausencia de conflictos, sino de cómo se equilibran los momentos difíciles con los positivos. Discutir, discrepar o atravesar desacuerdos forma parte de cualquier vínculo sano. Lo que realmente marca la diferencia es la capacidad de compensar esos episodios con muestras de afecto, complicidad y conexión. En esta idea insiste la psicóloga Margarita Tarragona, quien durante su participación en Aprendemos Juntos de BBVA recordó una de las conclusiones más conocidas de la psicología de las relaciones: «Las parejas más contentas y que más duran son las que tienen de cada interacción negativa cinco positivas».

Lejos de ser una frase motivacional, esta proporción está respaldada por décadas de investigación del psicólogo estadounidense John Gottman, uno de los mayores expertos en relaciones de pareja. Sus estudios concluyeron que los matrimonios más estables y satisfechos mantienen un equilibrio aproximado de cinco experiencias positivas por cada interacción negativa durante los conflictos cotidianos.

Las cinco muestras de afecto que fortalecen una relación

Durante su intervención, Margarita Tarragona explica que las interacciones negativas suelen adoptar formas muy concretas. Entre ellas menciona la crítica constante, el desprecio, la actitud defensiva y la indiferencia, es decir, cuando uno de los miembros de la pareja deja de prestar atención al otro o minimiza lo que siente.

Sin embargo, estas conductas no tienen por qué romper una relación si se ven ampliamente compensadas por experiencias positivas. Según la psicóloga, las parejas que funcionan bien expresan cariño con frecuencia, mantienen contacto físico, utilizan el sentido del humor para rebajar la tensión, muestran interés por lo que vive la otra persona y cultivan pequeños gestos cotidianos que refuerzan el vínculo.

No se trata de grandes demostraciones románticas, sino de acciones sencillas que transmiten un mensaje constante: «estoy aquí contigo». Un abrazo al llegar a casa, una conversación sin distracciones, una sonrisa cómplice o unas palabras de reconocimiento pueden tener un impacto mucho mayor de lo que parece.

El conflicto no destruye una pareja, el desequilibrio sí

Uno de los errores más habituales es pensar que las discusiones son el principal enemigo de una relación. La evidencia científica apunta justo a lo contrario. Lo importante no es evitar el conflicto, sino impedir que las emociones negativas dominen la convivencia.

Cuando las críticas, el desprecio o la indiferencia aparecen de forma repetida y no existen suficientes momentos de conexión emocional que los compensen, la relación comienza a deteriorarse. En cambio, cuando predominan las experiencias agradables, la pareja desarrolla una especie de «colchón emocional» que le permite afrontar mejor los desacuerdos inevitables.

Esta perspectiva ayuda a entender que la felicidad en pareja no depende de vivir sin problemas, sino de construir un clima cotidiano en el que las emociones positivas sean claramente superiores a las negativas.

Silvia Congost también defiende la importancia de cuidar el vínculo

Una idea similar sostiene la psicóloga y experta en dependencia emocional Silvia Congost, quien recuerda que las relaciones saludables no se mantienen por inercia, sino gracias al cuidado diario. La autora de A solas y Personas tóxicas insiste en que el amor necesita demostrarse con hechos y que la conexión emocional se alimenta de la atención, la comunicación y el respeto mutuo.

Congost explica que muchas parejas terminan desgastándose no por un único acontecimiento grave, sino por la acumulación de pequeños gestos de desinterés, silencios prolongados o falta de reconocimiento. Del mismo modo, sostiene que los detalles cotidianos, las muestras de cariño y el agradecimiento fortalecen la confianza y crean relaciones mucho más sólidas.

Su planteamiento encaja con la proporción de cinco a uno que menciona Margarita Tarragona. Ambas psicólogas coinciden en que el bienestar de una pareja se construye en las pequeñas interacciones de cada día y no únicamente en los grandes momentos.

Al final, la calidad de una relación no se mide por la ausencia de desacuerdos, sino por la capacidad de generar muchos más momentos de afecto, complicidad y apoyo que de crítica o distanciamiento. Porque, como recuerda Margarita Tarragona, las parejas que perduran no son las perfectas, sino aquellas que hacen del cariño, el humor y la cercanía una práctica cotidiana.


Fuente original

Escrito originalmente por @Saraduque__ para THE OBJECTIVE. Lee la noticia completa en THE OBJECTIVE ↗

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