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La psicología dice que las personas que se duermen en el sofá no están más cansadas, sino que su cerebro relaciona ese momento con la relajación y el descanso

Llegamos a casa cansados y, tras cenar tranquilamente, nos tumbamos por fin el sofá a mirar la televisión, a leer, a hablar tranquilamente o a realizar cualquier actividad.

Redacción HyperNews

· 2 min de lectura · 0 lecturas · Fuente: Mundo Deportivo ↗

La psicología dice que las personas que se duermen en el sofá no están más cansadas, sino que su cerebro relaciona ese momento con la relajación y el descanso
Foto: Mundo Deportivo

Llegamos a casa cansados y, tras cenar tranquilamente, nos tumbamos por fin el sofá a mirar la televisión, a leer, a hablar tranquilamente o a realizar cualquier actividad. Sin embargo, muchas personas no aguantan y terminan quedándose dormidas ante la comodidad del asiento y al ser uno de los momentos finales de la jornada.

Quedarse dormido en el sofá es un hábito común que probablemente nunca le hayamos dado importancia, pero la psicología sí ha querido investigar qué ocurre con las personas a las que les ocurre, y las conclusiones son claras.

Tal y como se aseguró en un estudio publicado en 'PubMed' sobre la interacción entre la regulación homeostática y los ritmos circadianos del sueño, el momento en el que nos entra sueño está regulado por ambos factores, y al sentarnos tranquilamente pueden activarse ambos.

Además, las conductas del sueño pueden asociarse con determinados contextos. Al asociar el sofá con un momento relajante, empezamos a notar ganas de dormir y se favorecen los procesos de relajación. Por ello, en terapias contra el insomnio se intentan reforzar las asociaciones entre algunas señales y el sueño.

En el sofá estamos quietos y no nos encontramos en plena actividad física, se disminuyen las demandas de atención, estamos en un entorno familiar y muchas veces ante una actividad pasiva como puede ser ver la televisión.

El hecho de que prácticamente cada día nos quedemos dormidos cuando nos sentamos en el sofá después de cenar o antes de ir a la cama hace que se convierta en rutina. Al repetirse ese patrón, nuestro cerebro asocia el sofá con un contexto adecuado para quedarse dormido.

No obstante, también es normal que por las noches ocurra esto mucho más que en otras horas del día. Eso sí, puede ocurrir después de comer sin que implique necesariamente una falta de sueño grave. Tras la comida desciende naturalmente el estado de alerta y es común que aparezca la somnolencia si estamos sentados o incluso tumbados.

De todas formas, lo mejor sería consultar a un especialista si se cree que los estados de somnolencia aparecen varias veces durante el día a pesar de dormir entre siete y nueve horas nocturnas.


Fuente original

Publicado originalmente por Mundo Deportivo. Lee la noticia completa en Mundo Deportivo ↗

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