España se queda sin relevo: tres trabajadores se jubilarán por cada joven que entre al mercado
La baja natalidad y la caída del nivel de reemplazo lleva años aflorando un problema cada vez más latente: la pérdida de población potencialmente activa.
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La baja natalidad y la caída del nivel de reemplazo lleva años aflorando un problema cada vez más latente: la pérdida de población potencialmente activa. A pesar de la llegada de inmigrantes en los últimos años, la mayoría en edad de trabajar, no es suficiente para cubrir todas las vacantes que se liberarán cuando las generaciones más numerosas alcancen la jubilación. Este escenario está obligando a alargar la vida laboral de los ciudadanos y complicando la tarea de las empresas para encontrar nuevos candidatos cualificados.
Según las proyecciones del Instituto Nacional de Estadística (INE), la población en edad laboral pasará de 33,4 millones en 2030 a 31,6 millones en 2050, alcanzando su punto álgido en 2033 con 33,7 millones de personas. Una reducción del 5,4% (1,8 millones de personas menos) que contrasta con el crecimiento de los ciudadanos mayores de 64 años: de 11,5 millones de habitantes en 2030 a 16,3 millones en 2050, un incremento del 41,7%.
Durante la próxima década se estima que unos 5,3 millones de personas de 55 años o más abandonarán la actividad laboral, frente a poco más de 1,8 millones de jóvenes que se incorporarán a la población activa, según el informe Jubilaciones frente a nuevas incorporaciones: mercado laboral de la próxima década de la Fundación Adecco. Esto se traduce en que por cada tres personas que salen del mercado laboral se incorporará una en edad laboral, que incluye a ocupados, desempleados, estudiantes, personas dedicadas a cuidados e inactivos por distintas razones.
La salida de estas generaciones no solo reducirá el número de trabajadores disponibles, sino que también plantea un problema de relevo y transmisión del conocimiento acumulado durante décadas de experiencia profesional. “Además de la falta de relevo generacional, la salida simultánea de profesionales con una larga trayectoria puede provocar una pérdida de conocimiento, dificultar la cobertura de determinados puestos de trabajo y terminar afectando a la productividad”, advierte a Vozpópuli Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco.
Esta reducción, originada por la salida del mercado de las generaciones baby boomer y X (más numerosas que los jóvenes), “estrechará la base demográfica” que sostiene el empleo, la actividad económica y el sistema de protección social, de acuerdo con el informe Inclusión y empleo ante el reto demográfico del Observatorio de la Vulnerabilidad y el Empleo de la Fundación Adecco. También se intensificará la dificultad para encontrar profesionales y cubrir vacantes, además de que aumentará la presión sobre la sostenibilidad financiera del sistema de pensiones.
El gran problema: un bajo nivel de reemplazo
La baja natalidad desde comienzos de la década de 2010, registrando mínimos históricos en 2023 y 2024, sumada a la previsión de que el dato se mantenga por debajo del nivel de reemplazo ha llevado a una mayor necesidad del talento sénior. Esta situación se da justo cuando las empresas están teniendo dificultades para mantener o contratar trabajadores de estas generaciones.
Los datos del INE apuntan a que el peso de las personas de 50 a 64 años dentro de la población en edad laboral se reducirá de un 35,2% en 2030 a un 32,7% en 2050. Actualmente, este grupo de edad es un 31,7% más numeroso que el de 20 a 34 años, pero la diferencia descenderá a un 24,5% en 2050, por lo que el tramo sénior mantendrá una superioridad mínima durante toda la década siguiente.
Los flujos laborales presentan una mayor movilidad entre los trabajadores de menor edad, de acuerdo con estudios del Banco de España en 2024. No obstante, estos informes también revelan que el constante envejecimiento de la población trabajadora habría contribuido a reducir de forma notable el dinamismo tanto en la entrada y salida en el mercado, como entre diferentes empleos.
Así, las previsiones del BdE indican que “surgirán dificultades en los procesos de reciclaje laboral puestos ya en marcha por las transiciones digital y ecológica de las empresas”. Las estimaciones de la entidad bancaria revelan que, sin el envejecimiento observado, la tasa de entrada al empleo en 2022 habría sido un 0,8% mayor, lo que equivale a unas 122.670 entradas adicionales al mes.
Encontrar nuevos candidatos, una tarea que ya es difícil
Una de las mayores preocupaciones de las empresas de cara a la posible pérdida de población potencialmente activa es la dificultad para cubrir vacantes. Aunque la cuestión demográfica todavía no ha eliminado el desempleo, podría agravar los problemas de cobertura de determinados puestos.
El problema, además, no parte de cero. Según el Barómetro de Preocupaciones de las Empresas de InfoJobs, la escasez de talento cualificado ya es la principal preocupación para el 54% de las compañías. Entre aquellas cuyos procesos de selección se prolongan durante tres meses o más, el 83% identifica problemas relacionados con la cualificación de los candidatos. “No se trata únicamente de disponer de más o menos trabajadores, sino de conseguir que las competencias disponibles respondan a las necesidades de las empresas”, explica a Vozpópuli Mónica Pérez, directora de Comunicación y Estudios de InfoJobs.
Actualmente, en España hay 22.779 millones de ocupados y 2.495 millones de parados (un total de 25,274 millones de activos), según la Encuesta de Población Activa (EPA) del segundo trimestre de 2026. Esto deja una tasa de paro del 9,87% y de actividad del 59,29%. Por otro lado, datos del INE del primer trimestre de 2026 revelan la existencia de 159.785 vacantes, de las cuales 86,6% correspondía al sector servicios.
De esta forma, la escasez de trabajadores y el desempleo pueden coexistir cuando hay un desajuste entre cualificaciones, sectores, territorios y condiciones de los puestos que ofrecen las empresas, así como las características de las personas que buscan trabajo. Esto demuestra que la carencia se encuentra realmente en determinados perfiles y competencias.
Las personas de 55 años o más ya representan el 32% de los desempleados de larga duración, frente al 14% que suponían en 2015, de acuerdo con el informe Estado del mercado laboral en España, elaborado por InfoJobs y Esade. Además, el 56% de los desempleados mayores de 55 años lleva más de un año buscando trabajo.
“Ante un escenario de progresivo envejecimiento de la población, el desafío será doble: favorecer la incorporación y formación de nuevas generaciones y, al mismo tiempo, aprovechar mejor la experiencia y el conocimiento del talento sénior”, señala Pérez.
La inmigración no será suficiente
La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) presentó a finales de 2025 una serie de documentos de proyección demográfica en los que se indica que la población española aumentará hasta los 52,1 millones en 2050 gracias a la mayor longevidad y las migraciones exteriores netas. Esto representa un crecimiento del 4,6%, según el último dato del INE correspondiente al 1 de julio de 2026 (49,8 millones de habitantes).
Pese al incremento de la población total, la AIReF calcula que el número de personas en edad de trabajar (menor de 16 y mayor de 66) comenzará a reducirse a partir de 2029, señalando que la inmigración no será suficiente para evitar este descenso.
Entre 2022 y 2024, el ritmo medio del avance anual del PIB per cápita en España fue del 2,9% con una aportación media directa de la población extranjera de entre el 0,4% y 0,7%, según el Banco de España (BdE). De acuerdo con los análisis de la entidad, esta contribución es similar, en términos relativos, a la estimada en otras fases expansivas previas.
El BdE indica que el crecimiento se ha visto condicionado, principalmente, por el avance en el proceso de asimilación de los inmigrantes que llegaron a España a principios de siglo. Además, se han observado mejoras en el nivel educativo y en la distribución ocupacional de los extranjeros llegados en los últimos años.
La inmigración, sin embargo, no puede ser la única respuesta ante un desequilibrio que tiene un componente estructural. La propia evolución demográfica de la población extranjera limitará progresivamente su capacidad para compensar el envejecimiento español. Será necesario “combinarla con otras palancas como una mejor incorporación de los jóvenes al empleo, el aprovechamiento del talento sénior, la formación y recualificación de los profesionales y las mejoras de productividad”, apunta Pérez.
Cómo recuperar fuerza laboral
El talento sénior ya tiene un peso relevante en el mercado laboral. Actualmente, las personas mayores de 55 años representan el 22% de la población activa en España, frente al 15% de hace una década, según la Fundación Adecco. Así, facilitar la reincorporación del talento sénior será fundamental para cubrir necesidades de contratación, evitar la pérdida de conocimiento y sostener la actividad de las empresas.
Por ello insta a la inclusión, luchando contra el edadismo, y apuesta por “trayectorias laborales más largas, flexibles y saludables”. “Hoy el edadismo suele manifestarse de forma más sutil, a través de sesgos inconscientes que cuestionan su capacidad de adaptación, aprendizaje o manejo de la tecnología”, explica Mesonero. Estos prejuicios pueden condicionar las decisiones de selección y dificultar la reincorporación de profesionales que han perdido su empleo.
La adaptación de un mayor número de trabajadores en edad mediana-avanzada “requiere eliminar obstáculos, reforzar la empleabilidad y generar oportunidades reales”, además de facilitar la permanencia de quienes desean seguir en su puesto, apuntan desde Adecco. En este sentido, defienden que los sénior aportan “experiencia, conocimiento y competencias como la madurez o la templanza”. En paralelo, la nueva regulación de la jubilación flexible abre nuevas vías para compatibilizar pensión y empleo y facilitar una transición gradual hacia la jubilación.
Además de fortalecer el talento sénior y otros grupos que sufren discriminación (como las personas con discapacidad), hay otras vías para potenciar la productividad pese a la reducción en el número de trabajadores. Herramientas como la inteligencia artificial (IA), la automatización y la digitalización pueden ayudar a mantener o aumentar la producción. Por parte de las empresas sería necesaria una inversión en capital, formación para sus empleados y una reorganización del trabajo.
Fuente original
Escrito originalmente por Paula Marcos para Vozpópuli. Lee la noticia completa en Vozpópuli ↗
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