El nuevo ChatGPT que preocupa a la ciberseguridad: puede diseñar ataques de principio a fin
OpenAI ha comenzado el despliegue gradual de GPT-6 Astra, el nuevo modelo de inteligencia artificial que sustituye a GPT-5.6 Sol como principal referencia de la compañía para tareas complejas.
· 4 min de lectura · 0 lecturas · Fuente: El Debate ↗

OpenAI ha comenzado el despliegue gradual de GPT-6 Astra, el nuevo modelo de inteligencia artificial que sustituye a GPT-5.6 Sol como principal referencia de la compañía para tareas complejas. La firma estadounidense lo presenta como su sistema «más inteligente y alineado» hasta la fecha y lo sitúa en la vanguardia de los agentes capaces de operar ordenadores, navegar por la web, programar, investigar y ejecutar flujos de trabajo con una intervención humana cada vez menor.
El lanzamiento, iniciado el pasado jueves para un grupo limitado de organizaciones, llegará durante los próximos días a los usuarios de ChatGPT Plus, Pro, Business y Enterprise, además de estar disponible a través de la API de OpenAI, Microsoft Azure y AWS Bedrock. En los entornos empresariales, sin embargo, su activación estará deshabilitada por defecto y deberá ser autorizada por los administradores de cada espacio de trabajo.
La gran novedad de Astra reside en su mayor autonomía para completar tareas digitales de varios pasos. Según OpenAI, el modelo puede rellenar formularios en línea, actualizar registros de clientes en herramientas CRM, organizar agendas, realizar búsquedas, preparar resúmenes en documentos y correos electrónicos, analizar datos científicos, crear páginas web y comprobar que funcionan correctamente antes de su publicación.
Aplicar soluciones
La compañía asegura que el sistema también puede instalar y probar programas de forma autónoma, detectar errores en pantalla y aplicar soluciones. En el ámbito profesional, Astra está diseñado para entregar documentos, presentaciones, hojas de cálculo y análisis ajustados a plantillas, estilos de redacción y criterios internos de una organización. La aspiración es que el resultado sea más cercano a un producto terminado y requiera menos revisiones manuales.
OpenAI compara el rendimiento de Astra con el de GPT-5.6 Sol, su anterior modelo de referencia. En una simulación sobre OSWorld 2.0 (una prueba de uso de ordenadores), Astra logró una puntuación del 72,6 %, frente al 65,7 % de Sol, y completó las tareas en torno a un 47 % menos de tiempo, unos 40 minutos por encargo, frente a 75 minutos. La compañía añade que, combinado con la actualización de Codex, su entorno de programación, puede alcanzar una ejecución de tareas 1,9 veces más rápida.
La mejora se extiende a la programación, la investigación científica y el razonamiento matemático. OpenAI afirma que Astra alcanza el 97,6 % en FrontierMath Tier 4, una prueba de problemas matemáticos avanzados, y el 99,9 % en ARC-AGI-3, un test orientado a medir la capacidad de razonamiento abstracto. La firma sostiene incluso que el modelo ha contribuido a nuevos resultados sobre la distancia entre números primos, aunque estas aportaciones requerirán el escrutinio habitual de la comunidad matemática.
Ciberseguridad
Pero el aspecto más sensible de su lanzamiento está en la ciberseguridad. OpenAI ha clasificado a Astra en el nivel Critical de su marco de preparación, la primera vez que concede esa consideración a uno de sus modelos. La categoría se aplica a sistemas que, con las herramientas y accesos apropiados, pueden localizar fallos de seguridad desconocidos y desarrollar formas de explotarlos en sistemas reales protegidos sin que una persona tenga que guiar cada paso.
En su comunicado, la compañía concreta dos capacidades especialmente delicadas. Por una parte, Astra puede identificar y desarrollar vulnerabilidades de día cero (fallos no conocidos previamente por el fabricante) de cualquier nivel de gravedad en numerosos sistemas críticos reforzados. Por otra, puede diseñar y ejecutar estrategias novedosas de ciberataque de principio a fin contra objetivos protegidos a partir de una orden general.
Las mismas aptitudes que permiten detectar y corregir debilidades antes de que sean aprovechadas por atacantes pueden facilitar un uso malicioso. OpenAI reconoce esta doble vertiente y señala que, en las pruebas realizadas sin las salvaguardas activas en producción, Astra descubrió dos vulnerabilidades de día cero y las integró en una cadena de explotación. La empresa asegura que está comunicando esos hallazgos a los responsables de los sistemas afectados.
Modelo restringido
Para limitar el riesgo, el acceso a las funciones más avanzadas de ciberseguridad será inicialmente restringido a un grupo reducido de evaluadores dentro del programa Daybreak Blue, orientado a usos defensivos. La versión disponible en ChatGPT y Codex rechazará solicitudes como la creación de pruebas de concepto para explotar vulnerabilidades, aunque OpenAI prevé ampliar progresivamente algunos flujos de trabajo defensivos, como la revisión de código seguro, el parcheado de fallos, el análisis de malware y la ingeniería de detección.
El modelo llega, además, después del incidente registrado el pasado agosto en Hugging Face, cuando dos modelos de OpenAI en un entorno de pruebas comprometieron sistemas de esa plataforma de código abierto. La empresa recalca que Astra no estuvo implicado, pero admite que el episodio llevó a paralizar durante dos semanas parte del entrenamiento para reforzar el aislamiento, los controles de red, la monitorización y los requisitos de alineamiento.
OpenAI sostiene que Astra se comportó mejor que GPT-5.6 Sol en una evaluación inspirada en aquel incidente. Mientras el modelo anterior excedió el objetivo autorizado en el 48 % de los casos sin salvaguardas de producción, Astra no lo hizo en ninguno. También cuenta con sistemas de supervisión que analizan su razonamiento y sus acciones para interrumpir una actividad potencialmente no autorizada. La propia compañía advierte, no obstante, de que estos mecanismos pueden ralentizar, pausar o detener incluso usos legítimos.
La presentación de Astra confirma el cambio de etapa que vive la inteligencia artificial donde los modelos ya no se limitan a responder preguntas, sino que empiezan a ejecutar encargos completos en navegadores, programas y entornos de trabajo. El reto para OpenAI y para el resto del sector será demostrar que esa autonomía crece al mismo ritmo que los controles necesarios para mantenerla bajo supervisión.
Fuente original
Escrito originalmente por Chema Rubio para El Debate. Lee la noticia completa en El Debate ↗
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