Cómo entrenar el cerebro para reducir el estrés y mejorar la concentración
El cerebro puede entrenarse para vivir con menos ansiedad, dormir mejor y recuperar la concentración, y así lo afirma rotundamente la neurocientífica, ingeniera superior química y piloto de helicópteros, Ana Ibáñez, en…
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El cerebro puede entrenarse para vivir con menos ansiedad, dormir mejor y recuperar la concentración, y así lo afirma rotundamente la neurocientífica, ingeniera superior química y piloto de helicópteros, Ana Ibáñez, en 'Fin de Semana'.
Siempre estamos a tiempo de cambiar porque, como nos recuerda la experta, hemos adiestrado la mente para reaccionar rápido y producir más, pero no para estar bien, y la clave reside en entender que podemos modificar nuestra forma de pensar y sentir a cualquier edad.
El cerebro: una radio para sintonizar la calma
Para Ana Ibáñez, el cerebro funciona de manera similar a una radio. “Me gusta pensar que nuestro cerebro, en el fondo, es como una radio que va sintonizando distintas emisoras”, explica. De esta forma, puede sintonizar la emisora de la calma, asociada a las frecuencias cerebrales alfa, o la de la concentración, vinculada a las frecuencias beta.
La música es una herramienta fundamental en este proceso. Según la neurocientífica, “la música es un buen vehículo para activar esas melodías que tu cerebro luego va a producir”. Al escuchar una canción calmada que asociamos con momentos de tranquilidad, el cerebro recupera esa memoria y comienza a generar la electricidad cerebral ligada a la calma. Este efecto no solo depende de los hercios o el ritmo, sino de las memorias asociadas a esa música.
Romper la creencia del “yo soy así”
Una de las ideas más potentes que defiende la neurocientífica es que el cerebro no solo aprende, sino que también desaprende, lo que permite romper creencias limitantes. “Podemos cambiar a cualquier edad, es algo absolutamente científico, demostrable”, afirma. Este cambio es posible porque nuestra personalidad no es fija, sino que se compone de estados que repetimos.
Cuando una persona entrena su cerebro, puede sentir que ha cambiado su forma de ser. Ibáñez aclara esta percepción: “Mucha gente me dice: ‘es que he cambiado mi personalidad’. Y yo le digo, no, no es que hayas cambiado tu personalidad, es que estás utilizando otras partes que también eres tú pero que antes no las tenías en uso”. En el fondo, lo que se modifica son los estados mentales que tendemos a frecuentar.
Biológicamente, el cerebro tiende a desconfiar de lo nuevo como mecanismo de supervivencia, prefiriendo “lo malo conocido que lo bueno por conocer”. Por ello, pensar en positivo requiere más energía y la activación del córtex prefrontal, el área más sofisticada del cerebro. Para lograrlo, Ibáñez recomienda aumentar la energía corporal moviéndose, escuchando música o hablando con personas enérgicas.
Del estrés crónico a los “placeres culpables”
La experta diferencia entre el estrés puntual, que es una reacción necesaria, y la ansiedad, que aparece cuando el estrés se cronifica y el sistema nervioso asume que debe estar en alerta constante para sobrevivir. El problema surge cuando se asocia el hacer las cosas bien con esa sensación incómoda de estrés.
Para combatir el estrés crónico, la clave es entrenar al cerebro para que descanse. Ibáñez propone dedicar conscientemente unos minutos al día a lo que llama “placeres culpables”: actividades que no tienen más objetivo que el disfrute. “En esa sensación de ‘estoy a gusto perdiendo el tiempo’ es donde estás entrenando a tu cerebro para que pueda hacer ese on-off del estrés”, sostiene.
En un entorno de hiperestimulación por las pantallas y la multitarea, los problemas de concentración son comunes porque hemos entrenado al cerebro para la atención dividida. Para contrarrestarlo, la neurocientífica sugiere crear una “burbuja de concentración” con elementos como música, olores o una luz tenue que seduzcan al cerebro y lo inviten a focalizarse.
El diálogo interno también es determinante. Según Ibáñez, lo que nos decimos a nosotros mismos cambia directamente la electricidad cerebral, y viceversa. “Puedes forzar cambiar un estado de ánimo en función de aquello que te dices”, asegura. Traer a la mente recuerdos de éxito o frases alentadoras puede sacar al cerebro de un estado de baja energía.
El primer paso para la transformación, concluye la experta, es “querer”. Este deseo inicial, combinado con la visualización de pequeños objetivos, como imaginarse menos estresado en el trabajo, seduce al cerebro y lo pone en modo de colaboración para alcanzar el cambio deseado. Es la suma de pequeños gestos lo que conduce a una mejora sustancial.
Este texto ha sido elaborado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.
Fuente original
Escrito originalmente por Raquel Pérez Polo para COPE. Lee la noticia completa en COPE ↗
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